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PROMOCIÓN DE LA EMPRESA SALUDABLE SEGURIDAD VIAL, RECOMENDACIONES DURANTE LA CONDUCCIÓN

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Los accidentes laborales de tráfico se han convertido en el principal riesgo de mortalidad de origen laboral, a pesar de los esfuerzos realizados en su reducción en los últimos años. Los vehículos y equipos de trabajo móviles constituyen de por sí las máquinas más peligrosas de nuestra sociedad y son múltiples los factores de riesgo a controlar y eliminar.

En un artículo anterior hemos repasado las recomendaciones esenciales que debemos tener en cuenta antes de conducir. En este incidiremos en aquellas recomendaciones a tener en cuenta durante la ruta.

Al volante debemos asegurarnos que haber colocado tanto el asiento como los retrovisores, debemos vestir ropa y calzado cómodos y por supuesto llevar abrochado y ajustado el cinturón de seguridad. El exceso de velocidad es una de las causas principales de accidentes, debemos respetar los límites establecidos en las diferentes vías, por nuestra seguridad y la de aquellos con los que nos crucemos en nuestro camino. Del mismo modo debemos mantener una correcta distancia de seguridad, teniendo en cuenta que en caso de emergencia, el ser humano suele tardar de media un segundo en reaccionar ante una situación imprevista. Velocidad y distancia de seguridad son dos factores íntimamente relacionados, ya que a mayor velocidad, los metros recorridos hasta que reaccionemos serán mayores.

Una conducción responsable y segura requiere una atención permanente. Conversar con un acompañante o escuchar música no suponen mayor riesgo, ya que el conductor no tiene porqué dejar de ser consciente de su actividad principal. Pero otros hábitos como la consulta de un mapa o realizar una llamada telefónica, deben realizarse con el vehículo parado, ya que sí suponen un importante riesgo. En caso de tener que realizar una frenada es recomendable hacerlo de manera progresiva, no esperando hasta el último momento para hacer dicha maniobra.

Si se debe realizar un viaje largo, es muy posible que aparezca en algún momento la fatiga. Ésta aparecerá por el sobreesfuerzo físico o mental, por llevar mucho tiempo realizando la misma tarea o por la falta de descanso. La fatiga llega acompañada de una dificultad por mantener la atención, con continuos cambios de postura, sueño, agresividad, afectando a los reflejos y aumentando el tiempo de reacción. Para combatir la fatiga, se recomienda realizar un descanso cada dos horas o doscientos kilómetros, sin superar en ningún caso las ocho horas diarias al volante. Durante los períodos de descanso es recomendable hidratarse, comer algo ligero y estirar las articulaciones. En caso de que la parada descanso coincidiera con las horas de la comida y/o la cena se debe realizar una comida baja en grasas, para facilitar la digestión, ya que una digestión pesada produce somnolencia, con el consiguiente riesgo durante la conducción posterior.

Por último, otro aspecto fundamental a tener en cuenta durante la conducción son los factores ambientales, como la climatología adversa, la conducción nocturna y el tráfico. Cuando conducimos con una climatología favorable siendo de día y con la carretera despejada viajar no supone un inconveniente. Pero en caso de existencia de los factores ambientales antes citados, en nivel de riesgo es mucho mayor. ¿Qué podemos hacer en estos casos?

Aumentar los niveles de prudencia en la misma medida que aumenta el riesgo, aumentando las distancias de seguridad, debido a que nuestro campo de visión disminuirá, reduciendo la velocidad, de modo que en caso de emergencia el espacio recorrido hasta la reacción refleja sea menor y evitando en la medida de lo posible el número de adelantamientos.

  • Aumentar el número de las paradas de descanso, tratando de llevar siempre el depósito lleno.

  • Antes de salir, tratar de conocer el estado de las vías por las que vayamos a circular.

  • En caso de incidencia señalizar con las luces de emergencia para avisar a los vehículos que vayan detrás de nosotros.

  • En caso de que tengamos que parar, hacerlo fuera de la vía, donde no generemos ningún riesgo al resto de vehículos, señalizando nuestra posición.

  • En caso de encontrarnos con nieve, colocar las cadenas, sin esperar al último minuto para hacerlo, ya que podríamos obstaculizar el paso.

  • En caso de que no pudiéramos continuar nuestra marcha por encontrarse la vía impracticable, debemos avisar a los servicios de emergencia, indicando nuestra posición y manteniendo la calefacción en el interior del vehículo.

 

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